Una sociedad promiscua a acuñado en nuestro lenguaje diario una simpática palabra: MILF (Mom I'd Like to Fuck- Una Mamá que me gustaría coger o simplemente una Mamá Cogible). Es un acrónimo (¿qué coño es un acrónimo?) proveniente del inglés que ha redefinido como vemos a la mamá de nuestro mejor amigo. Estados Unidos no sólo exporta pésimas películas, rubias tontas y comida chatarra sino también palabras. Y está vez se valió del mejor método de aprendizaje y alcance: la pornografía. Y también, la Internet. ¿Qué? ¿Crees que la Internet fue creada para conectar a todo el globo? No, ese fue, digamos: un daño colateral. La Internet fue creada con el único propósito de que la pornografía fuera tan accesible como lo es la marihuana en Jamaica. No sean ilusos. Y ha tenido un gran éxito -como lo pueden afirmar, gustosamente, vuestros genitales-. En un post anterior ya dije lo que pensaba del porno, así que no lo repetiré. Pero digamos que cuando al morbo colectivo se le ocurrió que las escenas lésbicas hacían dinero, di gracias al cielo.
En fin, me estoy desviando del tema principal: mamás -madres- que están buenas, así de simple. No recuerdo muy bien cuando escuché por primera vez el término MILF pero si a la primera MILF que vi. Es un bello adjetivo. La Real Academia de la Lengua Española debería incluirla en el diccionario y hacerla pasar -oficialmente- a nuestro lenguaje de todos los días. Y es que, en la actualidad el uso de esta palabra es casi diaria. Es decir, serias totalmente falsas estadísticas arrojan resultados sorprendentes: por cada muchacho de 23 años -MILFseeker- existe un promedio de cuatros MILF´s. Este revelador descubrimiento puede ser comprobado fácilmente con un poco de trabajo de campo. Si te tropiezas con esas largas filas de carros que se hacen en los colegios alrededor del mediodía, te darás cuenta que el 87% de los vehículos están ocupados por madres que buscan a sus hijos, un 10% por padres que buscan a sus hijos, 2% de transportes escolares que buscan a los hijos de otros y un 1% de pedófilos o reprimidos sexuales que quieren tocar a los hijos de todos. Ahora, una de cada diez madres es una MILF. Esto es un hecho comprobado ciéntificamente. Ok, no lo es. Pero igual pasa en los casinos, centro comerciales y centros estéticos (su hábitat natural), pero con una pequeña variación en su población dependiendo del ambiente y del cirujano plástico que opere en un radio de 15 km. Tengamos en cuenta que las MILF´s saben lo que hacen. Gastan -o alguien mas gasta en ellas- sumas de dinero exorbitantes para convertirlas en objetos sexuales: puede suceder después de un divorcio o antes. Y generalmente, quien invierte en ellas no es el mismo que el que las disfruta.
Ella es una MILF.
Ella es una MILF.













